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¿Qué es la Metafísica?

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NATURALEZA DE LA METAFISICA[1]

Acuciados por la admiración ante el universo, cuyo fundamento no se conoce de modo inmediato, los hombres se han esforzado continuamente por alcanzar un saber último y universal acerca de la realidad. Han surgido así, a lo largo de la historia, muchas doctrinas que intentaban dar una explicación profunda del universo, y ponían su constitutivo más radical en un elemento u otro: algunos han reducido toda la realidad a diversas manifestaciones de un elemento intrínseco al mundo, como la materia, el espíritu, el pensamiento, el movimiento; otros, en cambio, han conocido que existe un Principio trascendente distinto del universo. Algunas explicaciones de la realidad proponen un único origen de todas las cosas, mientras que otras han afirmado dos o más causas radicales como fuentes originarias de todo.

Estos interrogantes no son puramente especulativos, sino que afectan profundamente a la vida humana. No es igual para el hombre pensar que todo se disuelve en la materia, incluido él  mismo, o haber llegado al conocimiento de que es criatura hecha por Dios de la nada. Estimar que los hombres están sometidos a un destino ciego, o que ellos son los artífices absolutos de su propia existencia, o que con libertad pueden llegar a conocer y amar  a un Dios personal, son doctrinas que señalan rumbos completamente diversos para la vida del hombre.

En un principio, el estudio de todas estas cuestiones constituía un  único saber indiferenciado, que se llamaba filosofía, sabiduría, ciencia, etc. Bien pronto, sin embargo, la investigación acerca de diversas parcelas de la realidad (matemáticas, medicina, gramática, etc.), fue constituyendo las ciencias particulares, que se diferenciaron del tronco común del saber, en el que se planteaban los temas más fundamentales, llamado propiamente filosofía. A su vez, a medida que crecía el cuerpo de doctrina filosófica, se iban deslindando ramas que se ocupaban de problemas distintos (la naturaleza, el hombre, la moral, etc.), y entre ellas se perfilaba un núcleo principal que, tratando del constitutivo último del mundo, afectaba a todos los conocimientos filosóficos, y que termina en la consideración de una primera causa del universo: esta ciencia era la metafísica.

1. NOCIÓN DE METAFÍSICA

En una primera aproximación, la metafísica puede entenderse como el estudio de la causa última y de los principios primeros y más universales de la realidad.

Causa última: causas próximas son las que producen de modo inmediato determinados efectos (por ejemplo, el aumento de la presión atmosférica es causa del buen tiempo, el corazón es el órgano que impulsa la circulación sanguínea) y de ellas se ocupan las ciencias particulares. Causas últimas o supremas, en cambio, son las que extienden su influjo a todos los efectos de un determinado orden, como por ejemplo un gobernante con respecto a su nación, o el deseo de la felicidad con relación a todo el obrar humano. La metafísica considera la causa absolutamente última de todo el universo, investigando cuál es, cómo influye en el mundo, y qué naturaleza tiene. Sabiendo que la Causa última de todas las cosas es Dios, éste será evidentemente uno de los temas capitales de la Metafísica.

Principios primeros y más universales: además de las causas que influyen desde fuera en sus efectos, las cosas tienen también elementos internos que las constituyen y que afectan a su modo de ser y actuar, a los que llamamos principios (los átomos son ciertos principios de las moléculas, que determinan su naturaleza y propiedades; las células intervienen en el organismo vivo a modo de principios). La metafísica busca los principios primeros y más universales, es decir, los que constituyen más radicalmente a todas las cosas: los filósofos siempre proponen algún aspecto de la realidad como el más profundo y origen de los demás (el devenir, el azar, la cantidad, la esencia, etc.). En la medida en que alguien señale algo como primer principio intrínseco de todo, está situándose en un plano metafísico. Al buscar la última causa y los principios fundamentales, la metafísica abarca en su estudio toda la realidad, y también en esto se distingue de las ciencias particulares, que solo atienden a un sector determinado del mundo

Ejemplos de problemas científicos son: la composición del átomo, el estudio del aparato digestivo del organismo animal, las enfermedades de las plantas, etc. Estos estudios parten siempre de una serie de conocimientos previos y constantes, que están como presupuestos en la tarea científica: la noción de vida vegetal, de vida, cuerpo, cantidad, etc. Los científicos ordinariamente no profundizan en estos temas, pero si se preguntan «¿qué es la vida?», «¿qué es la cantidad?», «¿en qué consiste conocer, ver, sentir?», etc., entonces se están planteando problemas filosóficos. Ahondando más, podemos interrogarnos por cuestiones todavía más previas y radicales, que están supuestas en los temas precedentes: «¿en qué consiste ser?», «¿qué es causar?», «¿cuál es el sentido del universo?», «¿qué es la verdad?», «¿qué significa la bondad?»: se llega aquí al planteamiento propiamente metafísico.

LA METAFÍSICA, CIENCIA DEL ENTE EN CUANTO ENTE

Todas las ciencias tienen un objeto de estudio, es decir, algún sector de la realidad que tratan de conocer, como la biología considera el mundo viviente, la matemática estudia los aspectos cuantitativos de las cosas, o la geografía física se ocupa de la configuración de la superficie terrestre. El objeto de la investigación científica define a cada ciencia, discriminándola de las demás, y dando unidad interna a todos los conocimientos que la componen.

Se suele distinguir entre el objeto material, que es el , conjunto de las cosas estudiadas por un saber científico, y el objeto formal, o aspecto que cada ciencia considera en el ámbito de su objeto material: por ejemplo, la biología tiene como objeto material a los vivientes, y su objeto formal es la vida; la medicina estudia el cuerpo humano (objeto material) en cuanto susceptible de salud y enfermedad (objeto formal).

La metafísica estudia el ente en cuanto ente, sus propiedades y sus causas

Las ciencias particulares tienen por objeto determinados sectores o aspectos de la realidad. Pero ha de haber una ciencia que estudie toda la realidad, fijándose en aquello que todas las cosas tienen en común, esto es en cuanto «son», «son» cosas, algo «real». Estos aspectos comunes están presupuestos por los demás conocimientos más particulares, porque cuando un botánico clasifica y estudia las especies vegetales, sabe que aquellas cosas son «algo», son «entes», y esta noción es previa a las que corresponden a cada especie de la vida vegetal.

  - El ente: lo que ordinariamente se llaman cosas, realidades o seres, en metafísica reciben el nombre de entes. Ente significa «lo que es», algo dotado de la propiedad de ser. Son entes todas las cosas: un árbol, un pájaro, un hombre, un diamante ... ; pero así como «pájaro» indica una naturaleza determinada, o un modo de ser, «ente» señala la realidad de que el pájaro es. La palabra «ente» procede del verbo ser: en latín, ens (genitivo, entis,) es el participio presente del verbo esse (ser); del mismo modo que a un hombre en cuanto oye se le llama oyente, y en cuanto estudia estudiante, así en cuanto es o tiene ser, se le llama ente.

  - En cuanto ente: «las demás ciencias, que tratan de entes particulares, ciertamente consideran el ente, pues todos los objetos de las ciencias son entes; sin embargo, no estudian el ente en cuanto ente, sino en cuanto es tal ente, por ejemplo el número, la línea, el fuego y cosas similares»[2] El objeto material de la metafísica es toda la realidad, pues todas las cosas son entes, aunque de modo diverso. Pero su objeto formal es el ente en cuanto tal, considerado en su carácter de ente. La metafísica, aunque trata de todas las cosas, no es la suma de las diversas ciencias o su síntesis (como mantiene el positivismo), sino algo distinto, pues estudia un aspecto propio y específico, que los demás saberes presuponen: el ser de las cosas.

  - Sus propiedades y sus causas: cada ciencia, al considerar su objeto, necesariamente se ocupa de todas sus características y de todo lo que a él se refiere de algún modo. Así como la física estudia las consecuencias que se siguen del hecho de que los cuerpos tengan masa, energía, etc., la metafísica ha de tratar de las propiedades que resultan de las cosas en cuanto entes; le corresponde descubrir si hay aspectos que se desprenden del ser de las cosas o no, por ejemplo, la «verdad» procede del ser de las cosas, pero la «materia» no es una condición exigida necesariamente por el ser.

Por otra parte, corresponde a cualquier ciencia considerar un género de cosas y sus causas propias, pues no se termina de conocer algo profundamente más que cuando llegamos a descubrir sus causas. La metafísica debe, por eso, estudiar la causa de los entes en cuanto entes, y éste es uno de sus temas capitales para ahondar en su propio objeto. Así como la medicina investiga sobre las causas de la salud (alimentos, clima, higiene, etc.), la metafísica llega a la causa del ser de las cosas, que es Dios Creador

Como se irá comprobando a medida que tratemos de los diversos temas de la metafísica, todos los rasgos comunes de la realidad giran en torno a esta verdad fundamental: que las cosas son, son entes. El ser es lo más básico que tienen todas las cosas, pues cualquiera de sus perfecciones o características, antes que nada es, y ésta es su condición primera, de la que dependen las demás. Como la metafísica es la ciencia que busca lo más radical de la realidad, necesariamente tiene que indagar por el ser, proponiéndoselo como objeto fundamental de estudio.

Algunas doctrinas filosóficas parece que toman otra realidad como objeto propio de la metafísica: la vida (vitalismo), la existencia humana (existencialismo), las condiciones del conocer científico (Kant), el pensamiento (idealismo), el devenir histórico (historicismo), etc. Sin embargo no pueden escapar a la exigencia de estudiar el ente, pues usan necesariamente una cierta noción de ser. Al intentar decir en qué consisten las cosas, estas doctrinas de hecho reducen el ser a vida, pensamiento ... : el objeto de su metafísica sigue siendo, de alguna manera, el ente, aunque ceñido a la condición de alguna realidad particular.

Origen histórico de la ciencia del ente

Ya desde los inicios de la filosofía, los primeros pensadores entendieron esta ciencia como un saber universal que perseguía descubrir el elemento primario de la realidad. Sin embargo, indicaban ese elemento en alguna sustancia material (fuego, aire, agua. etc.). Sólo Parménides advierte por vez primera que el aspecto fundamental de la realidad es el ser: «el ser es y el no-ser no es, es el camino de la persuasión (pues sigue a la Verdad) » (Fr. II, v.3). Los filósofos posteriores, sin olvidar totalmente el ser parmenídeo, orientaron su especulación hacia otros temas. Fue Aristóteles quien devolvió al ser la primacía, considerando la metafísica como la ciencia del ente en cuanto ente.

Nombres de la metafísica

La metafísica recibe varias denominaciones que ponen de relieve algunas de sus características. Aristóteles la llamaba Filosofía primera, en cuanto considera las primeras causas y principios de la realidad, y es por tanto como el corazón de la filosofía; las otras ramas las consideraba, por eso, «filosofías segundas». Es «primera» no por una anterioridad cronológica, sino porque tiene una primacía de naturaleza dentro del saber filosófico y también respecto a las demás ciencias.

Sin embargo, el término más común es el de metafísica, que utilizó Andrónico de Rodas para denominar los escritos aristotélicos sobre «filosofía primera» colocados a continuación de los libros de la Física. Este nombre expresa de manera adecuada la naturaleza de esta ciencia, que va más allá del ámbito de la naturaleza material estudiada por la física.

A partir del siglo XVII se empezó a llamar también ontología (del griego, «estudio del ente»), denominación que señala su objeto propio, y que por eso fue adoptada por muchos autores. Este nombre fue utilizado preferentemente por filósofos racionalistas, sobre todo por Wolff y algunos de sus continuadores.

3. LA METAFÍSICA EN EL ÁMBITO DEL CONOCIMIENTO HUMANO

Metafísica y conocimiento espontáneo

Todos los hombres, con las luces de su razón, tienen un conocimiento de conjunto acerca de la realidad: saben qué quieren decir cuando hablan de «ser», «verdad» o «bien», poseen alguna idea sobre la naturaleza humana, distinguen entre realidades sustanciales y accidentales, pueden llegar al conocimiento de Dios como primera causa del universo y como Providente. Este conocimiento, que podemos llamar espontáneo, versa sobre los mismos temas que aborda la ciencia metafísica. Es lógico que así sea porque el hombre tiende naturalmente a conocer el mundo, su propio puesto dentro de él, el origen de todo, etc.; y este conocimiento le es imprescindible para su existencia. Por eso, no es raro que este conocimiento haya sido llamado metafísica espontánea o metafísica natural de la inteligencia humana[3]. Sin embargo, este hecho no exime de la necesidad de una metafísica elaborada de modo científico, porque el saber espontáneo es con frecuencia imperfecto, carece de precisión, en algunos puntos le falta firmeza o puede ser confuso, y también porque está sometido al influjo de ideologías en boga en el ambiente cultural y en la opinión pública.

Además hay que tener en cuenta que en estos conocimientos intervienen de modo decisivo las actitudes morales de cada persona. No es una experiencia desacostumbrada que los hombres, en la medida que se alejan de la rectitud moral, lleguen a una confusión en el plano de las convicciones intelectuales de fondo, adoptando una actitud escéptica ante la verdad, eludiendo el tema de Dios o por lo menos disminuyendo su importancia, siendo relativistas con respecto a las exigencias de la ley moral natural, o abrazando alguna concepción que pone al hombre como centro de todas las cosas. Esto explica también, en parte, la existencia de algunos sistemas filosóficos profundamente apartados de la verdad, que son como una construcción teórica acorde con unas posiciones iniciales equivocadas ante la vida (marxismo, agnosticismo, idealismo, etc.). La metafísica como ciencia, en sus puntos capitales –de los que dependen las cuestiones más técnicas o de detalle- está, en cierta medida, condicionada por la vida moral de los filósofos.

Función directiva de la metafísica respecto a las demás ciencias

Al tratar la metafísica de las cuestiones más fundamentales saber humano y al abarcar su estudio toda la realidad en su  conjunto, es lógico que las ciencias particulares, que se ciñen a aspectos parciales de las cosas, dependan de algún modo de aquélla.

El objeto de cada ciencia particular es un tipo de ente, y por eso los principios metafísicos, las propiedades del ser y de otras nociones básicas de la realidad se reflejan también en ese sector determinado de la investigación científica, De tal modo estos principios están presupuestos en la ciencia, que, aunque no se interrogue sobre ellos explícitamente, los utiliza en la medida en que le hacen falta. Los físicos, por ejemplo, al profundizar en la dinámica de los cuerpos, en la actividad físico-química, están empleando la noción de causa, al menos a nivel espontáneo, y todo lo que ella implica; el biólogo, cuando estudia el funcionamiento de un organismo vivo, está constantemente haciendo uso del principio de finalidad. Algunas veces el desarrollo de una ciencia está dirigido no ya por conocimientos espontáneos de carácter metafísico, sino por determinados sistemas filosóficos. Baste pensar, por ejemplo, en la historia o en la genética elaboradas desde perspectivas marxistas.

Por otra parte, los mismos científicos, al buscar la plena inteligibilidad de su objeto de investigación, pasan frecuentemente de la ciencia particular a consideraciones de carácter filosófico. No es extraño, por eso, que muchos de los físicos contemporáneos hayan escrito ensayos filosóficos (por ejemplo, Heisenberg, Einstein, Planck, De Broglie, Bohr, Schrödinger, etc.). El afán de independencia absoluta de las ciencias respecto de todo conocimiento filosófico, introducido por el positivismo, no ha podido nunca realizarse del todo.

A la metafísica corresponde, pues, ejercer una función orientadora en el cuerpo de las ciencias, en cuanto es la cumbre del saber humano de orden natural: una función que se puede llamar sapiencial, ya que es propio de la sabiduría ordenar y dirigir los conocimientos y actividades humanos a la luz de los primeros principios y del fin último del hombre.

4. LA RELACIÓN DE LA METAFÍSICA CON LA FE Y LA TEOLOGÍA

Además del saber espontáneo natural y de sus diversas elaboraciones científicas. existe un conocimiento de orden sobrenatural, que procede de la Revelación divina, y que incide en el saber humano, perfeccionándolo y dirigiéndolo al último fin sobrenatural del hombre.

La fe ayuda a la filosofía

Algunas verdades metafísicas, aunque sean naturalmente cognoscibles por el hombre, han sido también reveladas por Dios. La Revelación divina, juntamente con los misterios sobrenaturales, manifestó a los hombres las principales verdades últimas sobre el mundo, sobre el hombre y sobre Dios mismo, que son objeto de la filosofía. Como consecuencia del pecado original, era difícil a los hombres alcanzar con firmeza y sin mezcla de errores todas esas verdades, tan necesarias para su vida moral. Por eso Dios quiso enseñarnos verdades como la creación de las cosas ex nihilo, la Providencia divina, la espiritualidad del alma humana y su inmortalidad, la existencia y naturaleza de Dios Uno, la ley moral y el fin último del hombre, e incluso hasta el nombre de Dios como Ser subsistente: «Yo soy el que soy».

De este modo, la metafísica recibió un impulso extraordinario, como nunca se había dado en la historia del pensamiento humano. Se entiende que los primeros cristianos se asombraran de que hasta un niño que había aprendido los elementos de la fe, tuviera respuestas más profundas y definitivas que las de los filósofos griegos para las mayores inquietudes de la inteligencia del hombre: problemas como los del mal, el dolor, la muerte, la libertad, el sentido de la vida o la bondad de la creación, encontraban en la fe cristiana una solución acabada y muy honda.

Los Padres y Doctores de la Iglesia, al mismo tiempo que elaboraron la teología, se esforzaron por desentrañar racionalmente las verdades naturales que habían sido reveladas, elaborando así una filosofía que se ha llamado cristiana, no por su contenido intrínseco y su argumentación racional, que siguen siendo naturales, sino porque ha sido hecha bajo el estímulo y la poderosa luz de la fe[4].

El hecho de la Revelación de estos conocimientos, lejos de hacer innecesaria la ciencia de la metafísica, constituye más bien un acicate para penetrar con más vigor en ella, porque Dios los ha revelado precisamente para que nuestra inteligencia pudiese introducirse en las verdades naturales más profundas y viviese de ellas.

La filosofía sirve a la fe 

Así como la razón sirve a la fe, la metafísica es instrumento científico para la teología. Una vez que la metafísica ha sido perfeccionada por la orientación que le da la fe, ella misma constituye un instrumento valioso para entender mejor los misterios sobrenaturales, de los que se ocupa la ciencia teológica.

  a) El conocimiento del orden sobrenatural presupone el conocimiento de las realidades naturales, porque la gracia eleva la naturaleza pero no la sustituye. Por ejemplo, el estudio de la gracia y de las virtudes infusas requiere saber que el alma humana es espiritual, que tiene libertad y está ordenada a Dios como a su último fin; para conocer sin error que Jesucristo es hombre, es preciso tener una recta concepción de la naturaleza humana; para comprender teológicamente el pecado, hace falta tener un conocimiento de las potencias humanas, especialmente la voluntad y las pasiones, y poseer una noción adecuada del bien y del mal; en el estudio de Dios Trino y de la Encarnación, son necesarios los conocimientos acerca de la naturaleza y la persona (en Dios hay tres Personas en la misma naturaleza divina; Jesucristo es una Persona -la Divina- en dos naturalezas, humana y divina); en definitiva, no es fácil adquirir un conocimiento adecuado de las verdades que Dios revela, sin antes profundizar en el saber natural.

  b) Si se prescinde del uso de la metafísica en la teología, ésta no logrará el carácter de ciencia, y difícilmente podrá verse libre de errores y de ambigüedades: un saber es científico cuando sus conceptos están ordenados, fundamentados, expresados con precisión, formando un todo unitario y coherente; la teología, como no puede dejar de emplear conocimientos naturales acerca de la realidad, obtiene categoría de ciencia cuando estas nociones han sido previamente elaboradas por una ciencia instrumental, que en este caso es la metafísica; no le es suficiente utilizar el significado de los términos a nivel de conocimiento espontáneo, sino que requiere una mayor precisión. Por otra parte, las interpretaciones desviadas que surgieron acerca del dogma a lo largo de la historia fueron precisamente las que obligaron a la teología a perfilar sus nociones y su terminología desde una perspectiva metafísica; por eso no es posible abandonar los resultados alcanzados  con este instrumento, sin el riesgo de incurrir de nuevo en esos errores. Expresiones como «transubstanciación», «unión hipostática» o «materia y forma de los Sacramentos», son insustituibles porque exponen de modo inequívoco el sentido auténtico de la fe, y evitan eficazmente posibles desviaciones.

Además, la metafísica es necesaria para entender las formulaciones dogmáticas propuestas por el Magisterio de la Iglesia: «si se rechazan estos fundamentos (la metafísica de Santo Tomás) o se les pervierte, se seguirá necesariamente que quienes estudian las ciencias sagradas ni siquiera podrán captar el significado de las palabras con las que el Magisterio de la Iglesia expone los dogmas revelados por Dios. Por eso quisimos advertir a quienes se dedican a enseñar la filosofía y la sagrada teología, que si se apartan de las huellas de Santo Tomás, principalmente en cuestiones de metafísica, no será sin gran detrimento» (San Pío X, Doctoris Angelici, 29.VI.1914). Incluso los símbolos de la fe contienen muchos términos precisos que la metafísica, en cuanto ciencia instrumental, ayuda a entender mejor[5].



[1] Tomado de Metafísica, Alvira, T.; Clavell, L.;Melendo, T.; EUNSA, Navarra, 2001

[2] Tomas de aquino, In IV Metaphysicorum, lect. I

[3] Esta expresión fue utilizada por H. BERGSON a propósito de la filosofía de PLATÓN y ARISTÓTELES: «Si se hace abstracción de los materiales caducos que entran en la construcción de este inmenso edificio, permanece una sólida estructura, y esta estructura diseña las grandes líneas de una metafísica que es, a nuestro juicio, la metafísica natural de la inteligencia humana» (Evolution créatrice, Alcan, Paris, 1909,p. 352).

[4] En los primeros decenios de este siglo tuvo lugar una conocida polémica sobre la  posibilidad de una «filosofía cristiana», Más allá de las diferencias entre los autores, es importante subrayar que esa filosofía se desarrolla con razonamientos naturales. No existe. por tanto, entre cristianismo y filosofía la contradicción que HEIDEGGER ha querido ver al hablar de la filosofía cristiana como un «hierro de madera». (cfr. Einführung in die Metaphysik, Halle a.S. 1953, p.5 s.).

[5] El Concilio Vaticano II ha reafirmado la necesidad de una sólida formación en el patrimonio filosófico perennemente válido, para el estudio de la teología (Cfr. Decr. Optatam totius. nn. 15,16)

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Comentarios ¿Qué es la Metafísica?

Me interesa demaciado el estudio de la metafisica si hay alguien que me pueda guiar para llegar a comprenderla les estaria muy agradesida.
 

ROSY BELTRAN ROSY BELTRAN 19/01/2010 a las 23:21

Hola, beunas tardes.. me gustaría saber si me podrían ayudar con el Capitulo II.. EL ENTE, PUNTO DE PARTIDA DE LA METAFISICA del mismo libro Metafísica, Alvira, T.; Clavell, L.;Melendo, T.; EUNSA, Navarra, 2001..

De antemano muchas gracias..

Jesus Patiño Jesus Patiño 29/04/2011 a las 00:00
siempre e tenido una natural inquetud por ese mundo invisible que nos rodea sin saber que es. esta en todos los asuntos positivos y negativos de la humanidad la naturaleza y universo,ese ente que lleva,trae,hace ,desace,ayuda,abandona,potente,debil,etc. creo que puede ser algo de esto.

oscaradolfocruzconstanzo oscaradolfocruzconstanzo 17/10/2012 a las 05:13

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